Día 9 El pecado venial- Conociendo al Sagrado Corazón de Jesús


La devoción de todas las devociones es el mismísimo amor a Jesucristo. En la Iglesia hay muchos católicos nobles que prestan atención a varias devociones, pero descuidan la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Hay muchos predicadores, teólogos y confesores que dicen grandes cosas, pero hablan poco del amor de Jesucristo. Y en este día 9 de junio, mes en que honramos al Precioso y Sagrado Corazón de Jesús, te mostramos porque nuestros pecados lastiman seriamente a Dios.

La devoción al Sagrado Corazón.
El amor al Sagrado Corazón de Jesús debe ser la devoción principal de un católico. La falta de devoción al Sagrado Corazón es la razón de frecuentes recaídas en el pecado grave, porque la gente presta escasa atención en honrar el amor de Jesús, que es el cordón de oro que une y une al alma con Dios.

Nuestro Salvador reveló a Santa Margarita María Alacoque, monja de la Orden de la Visitación, su pequeña sierva, su deseo de que la devoción y la Fiesta de su Sagrado Corazón sean establecidas y propagadas en la Iglesia.

De esta manera, los creyentes devotos, por su adoración y oración, repararán las heridas que su Corazón recibe constantemente por la ingratitud de la humanidad cuando Él está expuesto en el Santísimo Sacramento del altar

Día 9 del mes del Sagrado Corazón de Jesús.

Cuando Santa Margarita María Alacoque devota rezaba ante el Santísimo Sacramento, Jesucristo le mostró Su Corazón rodeado de espinas, con una cruz en la parte superior, y en un trono de llamas

1. Oraciones iniciales.

Señal de la Cruz.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de contrición.
Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confió en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

2. Oración para confiar en el Sagrado Corazón.

Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor.
Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío. Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta.
Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí.
Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza.
Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad.
Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.
Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor. Amén.


3. Oración introductoria.

Sagrado Corazón de Jesús, necesito de tu fuerza que todo lo restaura, tu poder que sana y libera y conduce por nuevos caminos llenos de bendiciones. 
Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de amor respetuosa y lleno de gozo por hacer tu voluntad, la cual, con ella siempre me diriges y quieres lo mejor para mí. 
Sagrado Corazón de Jesús, quiero seguir tus pasos, vivir lo que Tú mismo viviste, amar lo que Tú amas, despreciar el mal que te aleja de mí. 
Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón. Amén. 
Sagrado Corazón de Jesús en ti confío. Amén.

4. Meditación para el Día 9.

El Corazón de Jesús y pecado Venial.
En el tribunal de Anás, Jesús recibe una bofetada de un siervo y en la humildad de su Corazón exclama: El pecado venial deliberado es una bofetada a Jesús; no lo pone en la cruz como el pecado mortal, pero es siempre un agravio, una injusticia, una ofensa.

¿Qué diríamos de un criado que obedeciese los mandatos del amo, pero despreciase sus deseos y sus consejos? ¿Qué diríamos de un hijo que diese una bofetada a su madre?

Nosotros hacemos algo peor con Jesús cuando cometemos el pecado venial.
Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria

5. Oración final.

Amantísimo Corazón de Jesús, de Ti provienen abundantes gracias, misericordia y perdón, defiendes a los oprimidos, ayudas a los más débiles, rescatas a los que son despreciados. Una y otra vez intervienes en cada una de mis debilidades, me acoges, me perdonas y me invitas a convertirme de corazón.
Sagrado Corazón de Jesús, Tú lo sabes todo, Tú escudriñas la profundidad de nuestros corazones y ves nuestro interior, conoces mi debilidad.
Quiero aprender a perdonar y a pedir perdón, a reconocerme pecador y no juzgar a los demás, más bien acudo a Ti, que eres la fuente de la misericordia, para que pongas en mí la gracia de ser misericordioso.
Quiero sabe inyectar esperanzas en vez de condenas. Derrama tu amor en mi corazón para solidarizarme con todos.
No permitas que sea indiferente ante las personas que necesitan de una palabra de consuelo.
Te suplico, Oh Dios mío, que extiendas tu mano en estos momentos sobre mis heridas y sánalas con tu inmenso amor.
Eres el dueño de mi vida. Todo te lo entrego.
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

6. Meditación final.

El Sagrado Corazón de Jesús quiere inspirar a los corazones de hombres y mujeres de nuestros días para que puedan estar fortalecidos ante los continuos ataques de anti valores de esta sociedad y además infundirles un gran deseo de llevar a cabo grandes obras de las que se creen ser incapaces de realizar.

El Sagrado Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque: "Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí".
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

7. Enseñanza del Corazón de Jesús.

El corazón de Jesús era un corazón humano como el nuestro. Dejó de latir el día en que Jesús fue crucificado. Según el Evangelio de Juan, después de la muerte de Jesús, un soldado se aseguró de su muerte atravesando su costado con una lanza. Salió sangre y agua (19:34).
El corazón traspasado de Jesús se convirtió en un signo de la plenitud de su amor por nosotros, un amor que le obligó a morir por nosotros y que le impulsó a permanecer con nosotros en el pan y el vino de la Eucaristía.
El corazón físico de Jesús es el símbolo del amor total de Jesús, divino y humano

Oración de confianza al Sagrado Corazón para tiempos difíciles.

Sagrado Corazón de Jesús, manantial divino de paz y sosiego, dulce santuario de descanso, ven a mi vida a traer paz a mi alma y a fortalecer mi espíritu, especialmente en esta situación difícil que estoy atravesando.

- Nombra aquí tu situación -

Prometo, oh Manso y Sagrado Corazón, poner todas mis preocupaciones y miedos en la herida de tu costado, para ser atendido de acuerdo con tu perfecta voluntad, que solo desea el mejor y más alto bien para aquellos que recurren a ti. 
Sagrado Corazón Jesús, solo tu amor es suficiente para librarme de la ansiedad, me rindo ante él; aferrándome a la esperanza de una rápida resolución, confiando en todas tus promesas. Amén.

Intenciones al Corazón de Jesús.

La devoción al Sagrado Corazón comenzó en el siglo XII. Santos como el Doctor de la Iglesia San Buenaventura, la mística, la enigmática Santa Catalina de Siena y el gran predicador San Juan Eudes se sintieron atraídos por el Sagrado Corazón. 
Fue Santa Margarita María Alacoque, una hermana en Francia, quien promovió la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Ella tuvo visiones del Sagrado Corazón desde 1673 hasta 1675.
 Por ejemplo, en 1675, en la fiesta del Corpus Christi (el Cuerpo y la Sangre de Cristo), Cristo le mostró su corazón herido. Le dijo: "Contempla este corazón que arde con un amor tan grande por los hombres". 
En 1856 se fijó una fiesta en honor del Sagrado Corazón para el viernes siguiente a la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. 
En 1899 el Papa León XIII dedicó el mundo al Sagrado Corazón.